Las coronas y flores en la sala de velación rodeaban el féretro, el reloj marcaba las tres y media de la tarde. Se preparaban para salir al cementerio y despedir a Candelaria. Ani se encontraba de pie mirando al vacío mientras las notas del himno sonaban en el piano.
A su abuela le había encantado durante su vida aquella canción, el hablar de una mansión más allá del sol era una hermosa esperanza.
Las palabras del reverendo alentaban a los presentes, Candelaria había partido, pero estaría en el