―¿Por qué hiciste eso? ―Lo miró atónito.
―Me dijiste que los detuviera, fue la única manera. ―Se defendió mirándolo como si estuviera fuera de sus cabales.
―Podrías haberle tocado el claxon o que sé yo, hacerles señas. ―Miró el taxi y después desvió la mirada al hombre a su lado. ―Verdaderamente, estás jodido, desquiciado. ―Ambos salieron del auto.
―¿Yo desquiciado? ¿Quién fue quien dio esta gran idea? Fuiste tú. ―No dejaron de discutir a pesar de que habían parado el tránsito. ―Hay que acabar