―Trece semanas. ―Yannick se miró al espejo. ―Ya se me nota la tripa. ―Sonrió levemente. ―Ya estoy quedando sin cintura, estoy ganando peso y los pechos siguen y siguen creciendo. ―Vik la miró detalladamente, disfrutando de aquel cuerpo desnudo y exquisito para él. ―La ropa ya me queda ajustada, Vik. ―Se giró para mirarlo de frente, pareciera que no lo escucha. ―¡Vik! ―Chilló para captar su atención.
―Te escucho, abejita, te escucho. ―Su voz gruesa por supuesto hizo estragos en ella. ―Toda tú e