Al día siguiente, en la madrugada.
Pedro y su grupo partieron temprano hacia Schwarzwald.
Debido a lo accidentado del camino, no fue posible conducir, por lo que tuvieron que ir a pie.
De hecho, ya desde el día anterior, muchos guerreros habían aventurado dentro, intentando probar su suerte.
Sin embargo, Schwarzwald es tan vasto que aquellos que entraron vagaban como moscas sin cabeza, corriendo en todas direcciones, incapaces de encontrar rastro alguno del tesoro.
Media hora después, Pedro y su