—Esto...
Al ver al león salvaje lanzado por los aires, la multitud quedó atónita.
Todos abrieron mucho los ojos, algunos dudando de lo que acababan de ver.
El león salvaje, con más de dos metros de altura, de constitución imponente y músculos bien definidos, parecía una montaña.
Pedro, por otro lado, era delgado y parecía que podría caerse con un simple soplo de viento.
Con tal disparidad en la constitución física, uno esperaría que el león salvaje ganara fácilmente en un enfrentamiento directo.