Al ver la niebla de sangre que cubría el cielo, la gente se quedó petrificada de miedo.
Uno tras otro, como si hubieran sido golpeados por un rayo, se quedaron paralizados en el lugar.
Nadie esperaba que ocurriera una escena tan aterradora.
¿No habíamos ganado ya?
¿Por qué? ¿Por qué de repente explotó?
¡Eso era Omar!
El inalcanzable gran maestro.
¡Un ser como el dragón celestial!
Una existencia de tal magnitud, ¿realmente ha muerto?
¿Muerto?
—¿Ma... maestro?
Mariano, con la boca abierta, se qued