Las miradas de Pedro eran tan intensas que ella apenas podía soportarlas. Solo quería dejar ese lugar lo más rápido posible.
—No te apresures, el verdadero espectáculo apenas comienza —dijo Liliana con una cara de malevolencia—. Este muchacho desafió al Palacio de Jade, hiriendo a tu hermana mayor en el proceso. Claramente, no podemos dejarlo pasar tan fácilmente.
Pedro sabía demasiados secretos, especialmente sobre el Sutra de Jade. Este tesoro debía ser únicamente suyo, sin permitir que nadie