—¡Rápido, rápido, más rápido! ¡Ese chico casi nos alcanza, acelera!
Dentro de un lujoso coche negro que avanzaba a toda velocidad.
Valente no dejaba de instar al conductor, mirando hacia atrás de vez en cuando con un semblante teñido de pánico.
Habían logrado escapar con dificultad, pero no habían conducido mucho cuando se dieron cuenta de que alguien los seguía.
Un coche tras ellos que no podían sacudirse de encima.
No tuvo más remedio que pedirle al conductor que acelerara una y otra