En el momento en que la puerta fue derribada, todas las miradas se dirigieron hacia allá. Se vio a un hombre vestido de blanco, con traje de luto, entrando con un aura asesina. Esa expresión fría y esos ojos penetrantes helaban la sangre.
—¿Pedro? ¿Qué hace aquí este tipo?
Al ver al recién llegado, Yolanda frunció el ceño involuntariamente.
Parecía que no lo había invitado a la fiesta. ¿Acaso vino solo para aprovecharse de la comida y la bebida?
—¿Este tipo está loco? ¿Cómo se atreve a venir a u