Al voltear, Leticia se encontró con que Pedro venía de frente. Sin más, le preguntó:
—¿Qué quieres decir con eso?
—Le han echado algo a la bebida. Si la tomas, estarás a merced de cualquiera —advirtió Pedro.
—¿Le han echado algo?
Leticia frunció ligeramente el ceño y dirigió la mirada hacia Francisco.
—Pedro, ¿estás seguro de que no te has confundido?
El semblante de Francisco se tensó un instante, pero rápidamente volvió a la normalidad.
—Si me he confundido o no, lo sabrás en tu corazón —dijo