—¡Abuela! —Edgar se sobresaltó al ver a Fabiola caer repentinamente al suelo.
Sin dudar, se apresuró a llevarla al hospital en su coche.
Después de un esfuerzo intenso, lograron salvar la vida de Fabiola, pero su situación era bastante grave.
—Doctor, ¿cómo está mi abuela? —Cuando el médico salió de la habitación, Edgar se acercó rápidamente para preguntar.
—¿Su abuela solía tomar algún tipo de medicamento especial? —preguntó el médico con cautela.
—Es cierto, mi abuela no está muy bien de salud