En el camino de regreso a La Banda del Dragón Rojo, el celular de Pedro empezó a sonar de repente. Al contestar, escuchó la voz de Lizbeth al otro lado de la línea. Con un tono de urgencia, ella exclamó:
—¡Tío! ¡Hay problemas en casa!
—¿Problemas? ¿Qué tipo de problemas? —Pedro frunció el ceño ligeramente.
—No estoy segura de los detalles, solo sé que hay mucha gente afuera y también hay dos excavadoras. Parece que quieren demoler nuestra casa a la fuerza —dijo Lizbeth.
—¿Demoler a la fuerza? ¡E