Ellas llegaron con una actitud feroz, listas para cobrar una deuda, incluso preparadas para recurrir a la violencia si era necesario.
Si Fermín se atrevía a jugar sucio, ellas estaban dispuestas a golpearlo.
Sin embargo, jamás imaginaron que él no solo admitiría sus errores, sino que además se comprometía a compensar sus pérdidas.
Por un momento, las dos mujeres se sintieron vacilantes.
¿Acaso Fermín era realmente inocente?
—Fermín, si tú eres la víctima, ¿de dónde sacas tanto dinero para pagar