Cristóbal, secundando, expresó:
—Pedro, te aconsejo que te alejes pronto de Estrella, ¡o solo te humillarás a ti mismo!
Ante esto, Pedro no se molestó en responder, simplemente continuó bebiendo té por su cuenta.
Sin embargo, esta actitud arrogante irritó aún más a los presentes.
—¿No estabas muy arrogante hace un momento? ¿Por qué ahora no te atreves a hablar? Eso es todo lo que vales.
Renata soltó una risa fría.
En su opinión, el otro claramente se avergonzaba de sí mismo.
—Ya basta, dejemos u