Andrés no dijo una palabra, pero levantó un dedo.
—¿Diez millones? —Leticia tomó una profunda inhalación, reprimiendo su enojo—. Aunque no es una pequeña suma, afortunadamente todavía podemos permitirnos la pérdida. Esta vez, considerémoslo una lección aprendida.
—Hermana, te equivocas. No son solo diez millones, es un billón —dijo Andrés con voz suave.
—¿Un billón?! —El rostro de Leticia cambió—. ¿Estás bromeando? ¿De dónde sacaron tanto dinero?
—Tenemos algunos ahorros de cientos de miles, lue