—¿Qué?
Cuando Yolanda posó su mirada en él, Pedro no pudo evitar fruncir el ceño.
"¿Por qué me miras? ¿Acaso parezco tonto?
—Pedro... —Yolanda forzó una sonrisa, luego tomó una manzana de la canasta de frutas y se la ofreció—. ¿Tienes sed? Toma, come una manzana.
—¿Qué estás haciendo?
Pedro se mostró aún más desconfiado.
No hay bien que por bien no venga, seguramente era algo malo.
—Debes haber escuchado todo lo que acabamos de hablar, ¿verdad? —Yolanda mostró una sonrisa muy amable—. Siempre ha