Aunque Leticia tenía el respaldo del líder tribal y de Arturo, el poder en Ciudad M no alcanzaba hasta Ciudad U.
—Si es una simple jugadora, entonces no hay problema —Josué rió a carcajadas—. Sería mejor si no viniera, pero si se atreve a venir a cobrar, ¡haré que lo lamente profundamente!
¿Pensaba que podría cobrarle sin tener un respaldo poderoso?
¡Estaba soñando!
—Le agradezco mucho, Sr. Josué. Cuando todo esté resuelto, le mostraré mi agradecimiento.
Gedeón hizo una reverencia.
—¡Ja, ja! Som