—Sr. Octavio, tengo algo de lo que ocuparme, así que me voy.
Después de unos breves saludos, Román se preparó para levantarse y marcharse.
Había venido en busca del médico divino, y como había encontrado a un impostor, naturalmente no se quedará mucho tiempo.
—Sr. Román, le sugiero que escuche el consejo de Sr. Pedro y se quede en la ciudad de Rulia estos días para evitar cualquier imprevisto —Estrella le recordó amablemente.
—Estrella, no te preocupes por mis asuntos, mejor preocúpate por los t