—No te rindes, ¿verdad? ¡Entonces veamos quién tiene la última palabra!
La chica con la gorra de pico volteó la boca con desdén.
Ante esto, Pedro y su acompañante simplemente sonrieron sin decir palabra.
Con el transcurso del tiempo, la subasta estaba llegando a su fin, y los artículos más preciados comenzaron a ser presentados uno por uno.
Finalmente, era el maravilloso turno de la milenaria flor de loto verde que todos habían estado esperando con ansias.
—Damas y caballeros, el próximo artícul