—¿Qué acabas de decir?
La sonrisa de Jaime se tensó un poco, preguntándose si había oído mal.
—Dije que no tengo interés alguno en una empresa que está a punto de irse a la quiebra. —Pedro repitió sus palabras.
—¿Quiebra?
Al escuchar esto, todos parecían confundidos, como si no hubieran comprendido lo que sucedía.
—¡Estás diciendo tonterías!
Jaime se sobresaltó, negando fervientemente:
—Nuestra La Medicina de Fuentes está en su momento más glorioso, generando fortuna a diario. ¿Cómo podría quebr