—Primo, ¿estás seguro de que estas cadenas funcionarán? Este chico es fuerte, ¿qué pasa si logra liberarse? —preguntó Enrique.
—No te preocupes. Nuestras cadenas están hechas de hierro oscuro, indestructibles e invulnerables a las espadas. No es solo un hombre; incluso si fuera un elefante, podríamos encadenarlo fácilmente. ¡Una vez que está encadenado, no hay forma de que lo desbloquee sin la llave! —afirmó el hombre de cara redonda con toda confianza.
Él había visto a maestros de las artes mar