—No es necesario —Pedro rechazó de plano.
—¿No es necesario?
Al escuchar esas palabras, Teresa se quedó perpleja por un momento.
No se esperaba que en un momento tan crítico, él se atreviera a rechazar la ayuda.
¿Acaso no valoraba su vida?
—¡Pedro! ¡No seas obstinado! —Leticia tiró de su manga, instándole con urgencia—. No me importa qué hayas hecho, pero ahora la vida es lo primero. La familia García tiene conexiones en el ejército; ella es la única que puede salvarte en este momento.
—No puede