—Papá, ¿cómo va todo? ¿Hay alguien dispuesto a ayudarnos en este difícil momento? —Francisco preguntó cautelosamente.
—¡Maldita sea! Esos malditos. Cuando hay ventajas, corren más rápido que nadie y se llaman hermanos, mostrando todo tipo de cortesía. Pero ahora que saben que nuestra familia Esparza está pasando por un mal momento, todos se esconden como si nada. ¡Qué ingratos!
El rostro de Marcos estaba terriblemente sombrío.
Jamás imaginó que él, como jefe de la familia Esparza, se encontrar