—Amor, ¿por qué me golpeas?
La señora Valencia se cubría el rostro, aparentando una gran vulnerabilidad.
La gente alrededor miraba confundida, sin entender la situación.
Nadie se esperaba que el "Dios de la Riqueza", siempre protector de los suyos, llegara a golpear a su propia esposa.
—¡Mira por ti misma!
Fernando, con el rostro serio, lanza el teléfono móvil directamente hacia el cuerpo de la señora Valencia.
Al tomar el teléfono y ver el contenido, la señora Valencia palidece como si hubiera