Después de colgar el teléfono, Pedro comenzó a limpiar la clínica "Bueno y Feliz" junto con Silvia. Aunque Silvia no se quejaba, Pedro podía ver que la muerte del gato mascota la había afectado profundamente. Sus ojos permanecían enrojecidos, pero se contenía para no romper en llanto. Esta joven con un destino difícil vivía de una manera tan humilde y cautelosa que ni siquiera se permitía llorar. Su madurez era desgarradora.
Después de un buen rato de ajetreo, finalmente lograron limpiar la clín