— ¿Por qué sigues de pie? ¡Toca el suelo con la frente ahora mismo para pedir perdón!
Al ver la mala cara de Pedro, Jaime se alegró. Antes estaba muy celoso de él, porque Pedro había atraído la admiración de todos. Ahora, le tocaba pagar.
¿Se arrodillaría o no?
Si se arrodillaba, se humillaría en público. Si no lo hacía, Enzo se vengaría de él y entonces moriría o quedaría discapacitado.
—¡Hombre! No me culpes por no darte una oportunidad. Si te arrodillas hoy y tocas el suelo con la frente,