—¿Irene, desde cuándo tienes un novio? ¿Por qué no estoy enterado? —Jorge miró a Pedro con una expresión decididamente hostil.
—¿Necesito informarte si tengo un novio? Te estás tomando demasiadas libertades —Irene revoleó los ojos.
Había rechazado a Jorge más de una vez, pero él seguía insistiendo, hasta el punto de ser insoportable.
—Solo me preocupo por ti. En estos tiempos, no faltan hombres que buscan engañar y aprovecharse —Jorge comentó con tono sarcástico.
—¡No es cierto! ¡Pedro no es un