—Ahora solo podemos rezar para que la Princesa Amparo no tome represalias contra la familia Arroyo— Baltasar tragó saliva. Todo su orgullo anterior había desaparecido, reemplazado por miedo e inquietud. La aparición de la Princesa Amparo había añadido más complicaciones.
—¡Hum! Un grupo de insensatos, si mi esposo estuviera aquí, ¡sus cabezas ya habrían rodado! —La joven mujer soltó un resoplido despectivo. Luego, bajo la atenta mirada de todos, se acercó paso a paso a Pedro, dejando atrás su f