Cuando la mirada de Pedro se cruzó con la de Bernardo, este último no pudo evitar estremecerse. Un miedo indescriptible lo invadió. Creía que su plan era infalible, pero no esperaba que la fuerza de Pedro superara sus expectativas, derrotando a todos sus expertos.
—¡Libera a la persona de inmediato o morirás! —Pedro avanzaba paso a paso, lleno de furia asesina.
—¡No la soltaré! —Bernardo gritó, sacando de repente una pistola de su espalda y disparando rápidamente hacia Pedro.
En el momento en