—¿Estrella? —Valentín fijó la mirada y se puso instantáneamente nervioso: —¡Vania! ¡No hagas tonterías, ella es tu hermana!
—No la considero mi hermana, ¡es una desgraciada! —Vania gritó con furia. —Desde pequeña siempre quiso competir conmigo. De adulta siguió igual. Cualquier buen recurso en la familia se lo daban a ella, y yo solo recibía sus sobras. ¿Por qué? ¿En qué soy inferior a ella?
—Vania, nunca he favorecido a nadie. Estrella ha llegado a donde está por su propio esfuerzo. Siempre h