Vania levantó la mano y golpeó la nuca de Valentín. Su cabeza se inclinó y quedó inconsciente al instante.
—Cuñada, si el mapa del tesoro está en manos de Pedro, entonces debemos encargarnos de él. Enviaré a alguien a capturarlo de inmediato—dijo Bernardo con una mirada feroz.
—No es necesario complicarnos. En lugar de buscarlo por todas partes, mejor hagamos que venga a nosotros—Vania entrecerró los ojos.
—¿Qué plan tienes en mente, cuñada? —Bernardo preguntó con curiosidad.
—Observa— Vania