Bajo la atenta mirada de todos, Pedro, de repente, levantó su espada y, en un solo movimiento, decapitó a Ricardo.
Todo sucedió sin ninguna señal previa, sin la menor vacilación.
Fue un simple movimiento de espada que acabó con la vida del supremo maestro de artes marciales y antiguo número uno del arte marcial místico de Ciudad U.
¡No cerró los ojos al morir!
La espada fue tan rápida que el cuerpo de Ricardo seguía en pie mientras su cabeza rodaba a sus pies.
La expresión en su rostro refle