—¿Qué has dicho? —Pilar estaba desconcertada, con dificultad para creerlo—. ¿Fuiste tú quien me secuestró? ¿Todos... todos me han estado engañando?
—Así es, realmente hemos estado engañándote —Tenmei admitió sin rodeos—. Pero si tienes que culpar a alguien, culpa a tu propia ingenuidad. No tienes la menor capacidad para discernir lo correcto de lo incorrecto. La gente te engaña con unas pocas palabras y tú te lo crees todo; ¡es una estupidez extrema!
—Entonces... ¿yo malinterpreté a Pedro? ¿Fui