—Héctor, ¿me estás amenazando?
Mientras escuchaba las palabras que lastimaban los oídos, la sonrisa de Pedro también se desvanecía lentamente.
Ya estaba bastante molesto con Héctor antes.
Un hombre que reniega de su palabra, sin ningún honor, Pedro lo despreciaba profundamente.
—Si haces caso a mi advertencia, es solo eso, una advertencia; si no, entonces es una amenaza.
Héctor no evitaba el tema, lo admitía abiertamente.
—Lo diré una vez más, Pilar y yo solo somos amigos comunes, no hay ningún