—Muchas gracias por tu oferta, pero no será necesario.
Pedro negó con la cabeza, sin aceptar la tarjeta.
—¿Ah sí?
Leticia levantó ligeramente una ceja, sorprendida:
—¿Estás seguro de que no quieres reconsiderarlo?
Rara vez alguien la rechaza, y mucho menos con tanta decisión y sin vacilación.
—No lo reconsideraré, creo que vender seguros también está bien, no me acostumbro a las grandes compañías —Pedro declinó nuevamente.
—¡Oye! ¿Sabes cuántas personas se desviven diariamente por entrar en la c