—¡Carajo!
Al ver a Araceli siendo lanzada por los aires, la expresión de todos cambió dramáticamente.
Nadie esperaba que el ganador inesperado lanzara de repente tal patada.
Se podía oír el sonido de los huesos quebrándose incluso a distancia.
—¡Araceli!
Jorge gritó alarmado, corriendo ansiosamente hacia donde estaba Araceli.
Al voltear su cuerpo, se llevó un susto.
La cara de Araceli estaba completamente desfigurada, casi destrozada por la patada.
Era una vista que hacía que la piel de gallina,