El cuerpo de Pilar fue lanzado al aire y cayó pesadamente sobre el césped. Por un momento, se sintió mareada y mostró un rostro adolorido.
—¡Pilar!
La escena repentina asustó a todos.
Rápidamente corrieron hacia adelante para revisar el estado de Pilar.
Afortunadamente, llevaba protección y, además, el césped era suave, por lo que la caída no resultó en una lesión grave, solo en una dislocación del hombro.
—¡Pilar! ¿Cómo estás? ¿Te has lastimado? —Carmen preguntó, preocupada.
—¡Doctor! ¡Llamen a