Dos mujeres se miraron fijamente, llenas de hostilidad, claramente no tomando en serio las palabras intercambiadas.
Después de ensillar y colocar el arnés a los caballos, ambos fueron llevados al campo de carrera.
Uno negro y el otro blanco, el contraste era notablemente claro.
Los amigos de Pilar y Araceli se dividieron en dos campamentos enfrentados.
—¡Pilar! ¡Ánimo! ¡Estoy segura de que puedes ganar! —Carmen animaba desde un lado.
—Perseguir el viento es un campeón invicto, ningún caballo es