—¿Qué están susurrando los dos?
Al ver a Estrella frente a ella, riendo de vez en cuando y suspirando en otros, la expresión de Leticia se volvía cada vez más extraña.
¿Acaso esta mujer está loca?
—No es nada, no es nada, acabo de confundir a alguien, lo siento mucho —Estrella apretó los labios, ofreciendo una disculpa proactivamente.
¿Qué se puede decir?
Si su mente no está bien, no se puede razonar con alguien que ha perdido la memoria, ¿verdad?
—Qué raro.
Leticia frunció el ceño.
Aunque no co