Capítulo 1029
La gente señalaba y murmuraba entre susurros, asombrados por la temeridad de Pedro.

Un simple pedido de disculpas habría resuelto el problema, pero insistió en complicar las cosas.

Ahora, Sabrina ha terminado así, o con miembros rotos o enterrada viva.

Pedro, con otra bofetada, tumbó a Sabrina al suelo y preguntó:

—¿Quién diablos eres?

El rostro de Sabrina se torció completamente, sintiendo que el mundo giraba, mareada y confundida, sin poder orientarse.

—¡Detente!

En ese momento, la directora d
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