Capítulo 1028
Una escena inesperada sobresaltó a todos.

Nadie habría imaginado que alguien se atreviera a golpear al hijo de Sabrina.

Es bien sabido que Sabrina es notoriamente tiránica en esta zona, nadie se atreve a provocarla.

—¡Ay! ¡Mi hijo!

Después de un breve momento de asombro, Sabrina gritó alarmada y corrió apresuradamente a levantar a su hijo, que estaba mareado y confundido.

En ese momento, el pequeño gordito tenía la nariz torcida, la boca sangrando, y hasta había perdido dos dientes frontales.
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