En ese momento, Delicia sentía su corazón en la garganta, sabiendo que cuando una persona está de mal humor, se vuelve más crítica.
—Esto es lo que corregimos anoche, por favor, échele un vistazo. —dijo mientras colocaba la carpeta de documentos en el gran escritorio y la empujaba hacia el hombre.
Carlos tomó la carpeta, la abrió y comenzó a revisar el manuscrito.
Se movía rápido, como si solo estuviera echándole un vistazo por cumplir.
¡El corazón de Delicia latía aceleradamente! Ella estaba