Un destello de determinación brilló en lo profundo de sus ojos, mientras una sonrisa de convicción se dibujaba en sus labios...
…
¡Joya Eterna!
Finalmente, Delicia logró contactar a Néstor, cuya voz contenía un enojo apenas contenido al otro lado del teléfono:
—¡Delicita, ven a Canadá inmediatamente!
Sin duda, su intento de venir a la Ciudad de México había fallado.
Delicia cerró los ojos por un momento:
—Néstor…
—¿También te han prohibido salir?
Interrumpió Néstor, adivinando su situación ant