—¿Así que lo que estás diciendo es que no puedes pagarlo?
—¿Acaso fui yo quien lo robó? ¿Es mi culpa que tu equipo de diseño no tenga suficiente talento como para que sus creaciones no fueran seleccionadas?
El aire, cargado de silencio.
El hombre la miraba fijamente, sin decir una palabra.
Sin embargo, esa mirada provocaba que Delicia sintiera una opresión en el pecho.
No quería discutir con él en este crítico momento, pero él había planteado unas condiciones completamente imposibles.
Tras un la