—Me veo obligada a salir del país por un asunto urgente, temo que no podré verte hoy.
La voz llena de disculpas de Carlos resonaba al otro lado del teléfono. Delicia frunció ligeramente el ceño al escuchar esto.
—No te preocupes, atiende lo que tengas que hacer. —respondió ella con ligereza.
—Lamento mucho esto, te compensaré en mi regreso con esa exposición de arte que nos perdimos.—prometió Carlos.
—Está bien. —Delicia no lo rechazó. Si eso podía hacer que Carlos se sintiera un poco mejor, ell