Observando la expresión de urgencia en el rostro de Diego, el doctor Luis se acercó preguntando:
—¿Qué sucede?
Diego, mientras se quitaba apresuradamente la bata de cirujano, arrancó directamente los guantes médicos debido a la prisa.
Solo se le oyó decir:
—Tú harás esta operación.
Al escuchar esto, el doctor Luis palideció de sorpresa.
—¿Eso está bien?
—Tú conoces su caso mejor que yo, y además has realizado cientos de operaciones. ¿No tienes confianza en esta?
—Pero, ¿y el señor Jiménez?
—N