En el bar La Voz Mágica, la atmósfera era tensa. A diferencia de la actitud despreocupada de Diego, Eduardo Navarro compartía un semblante más serio y reservado, similar al de Alvaro. Pero en ese ambiente especial, todos parecían perder un poco su verdadera esencia.
Sentados juntos, Alvaro, visiblemente afectado por el alcohol, se lamentaba:
—¿Acaso no he sido bueno con ella todos estos años?
Diego, frustrado, le quitó el móvil a Alvaro y cortó la llamada.
—Ya basta, no llames más, y deja de b