—Entonces, su excelencia no mintió al respecto… —susurró desconcertada y a la vez perpleja, porque su familia jamás le revelara el hecho de que su hermano murió con la hermana de Lancaster.
—Arthur puede ser todo lo que usted quiera, pero jamás mentiría con un asunto tan delicado. Él… él ha sufrido mucho, excelencia. Usted no se imagina todos los golpes que le ha dado la vida, y, si inicié esta investigación por mi cuenta, fue precisamente porque quería evitarle otro sufrimiento.
—No nos desvie