—El pequeño príncipe, después de ver que la reina se marchó con el demonio a pesar de sus súplicas, se levantó y se limpió las lágrimas. No se había dado cuenta de que el rey presenció toda aquella escena. Solo cuando giró para regresar al castillo, lo vio tendiéndole la mano para volver juntos. No pudo evitar preguntarle al rey por qué no había hecho nada para que la reina no se fuera, a lo que el rey respondió que, cuando amara a alguien con todo su corazón, comprendería sus motivos.
—¿Qué… q