Audrey se había mantenido alejada con mucho esfuerzo del cardiólogo atendiendo a las sugerencias de Loretta, pero nunca dejó de observarlo en silencio y preguntarse qué diablos le pasaba, y por qué se sentía tan extrañamente atraída a él como un imán.
Como la vez que tuvo que asistirlo en cirugía y casi deja caer los instrumentos al suelo por los nervios, ella intentaba comprender lo sucedía en su pecho, pero se negaba a volver acercarse por temor a no poder manejar esa actitud voluble e imprev